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La vie en Rose

Les étudiants de Poitiers sacrés lors des Collégiades 2012.

Né en 2001, le campus euro-latinoaméricain de Poitiers accueille aujourd’hui plus de 200 étudiants. Dans la « ville aux cent clochers », certains ont vécu des moments inoubliables, à l’image de Fernanda Aguila-Marin, dont le présent article inaugure notre partenariat avec le Journal Mural.

por Fernanda Aguila-Marin

Dame callejones medievales que me dejen perderme entre el ayer y el hoy para no
pensar en el mañana, déjame sentir la piedras bajo mis pies mientras los cien pasos que
doy al día se terminan. Regálame tardes enteras para perder el tiempo al borde del río y
olvidar que hace frío. Dame un parque que me deje liberarme, alocarme o incluso
enamorarme.

Déjame descubrir la insoportable existencia del vacío dominical y preguntarme que se
puede hacer con él. Maravíllame con la increíble suerte de estar en el lugar adecuado, en
el momento adecuado y encontrar café gratis ese último día de la semana.

Dame la oportunidad de extraviarme en laberintos de malentendidos y reírme de la
absurdidad de la existencia. Deja a tus plazas poblarse de extraños con perros que
saludan y que poco a poco se convierten en parte de tu encanto. Obsesióname con los
mismos rostro extraños que veo en todas partes hasta que se conviertan en cotidianos.

Conviértete en mi refugio, en un hogar sui generis que se quede suspendido en la
memoria de mis últimos años adolescentes. Dame un castillo idílico que se transforme en
el templo dedicado a “nuevos conocimientos” y no me dejes olvidar porque llegue aquí en
primer lugar. Ofréceme arte en sus más locas expresiones y déjame descubrir nuevos
mundos en esos cien metros cuadrados en los que me enclaustro.

Déjame transformar las calles en escenario de mis ataques de locura, permíteme hacer
de las iglesias que me rodean cómplices de mis pecados y déjame olvidar mis aventuras
etílicas en las mil y un noches en vela por trabajar.

Dame tardes inesperadas que se transformen en noches inolvidables y dame personas
increíbles que hagan de mis días legendarios. Enséñame el interminable número de
significados de las saudades y permíteme inventarle otros cuantos.

Sedúceme con las maravillas culinarias que se esconden en cada esquina y hacen de los
días grises soportables. Regálame un sol de vez en cuando para poder vencer a la
nostalgia. Llena mi apetito de Latinoamérica con el sabor de mi gente, y déjame ponerle
ritmo a mi caminar para escapar de la monotonía.

Pero sobretodo, no me dejes extrañarte Poitiers, satura mi ser hasta que mi vida se
vuelva simplemente color de rosa.

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